Factores sociales del crimen organizado

Durante los últimos años, se ha observado que las relaciones sociales generan un gran impacto en el comportamiento de la población. El control interno ayuda a que se tomen decisiones más responsables; de otra, el control externo, que incluye la supervisión de la familia o la sociedad, funciona como un freno. Por esta razón, si faltan estos controles, puede ser más fácil que ocurran conductas delictivas o desadaptadas.

Según Álvarez (2025), menciona que el factor predominante para que el ser humano dirija su estilo de vida en dirección a la criminalidad o al cumplimiento de las normas sociales, es la solidez y firmeza de los vínculos sociales tanto internos como externos que posea. También, el control interno está referido a la esfera íntima de la persona, al buen autoconcepto o autopercepción, autocontrol y creencia en las normas; mientras que el control externo está referido al entorno del sujeto, es decir a la vigilancia familiar, escolar y social del grupo cercano con el que se rodea. Finalmente, las personas que delinquen presentan ausencia de control social, lo cual facilita y favorece la desviación, es decir, las conductas criminales, antisociales, delictivas, entre otras.

Evidentemente, se piensa que las conexiones sociales, tanto internas como externas son la pieza clave ante el comportamiento delictivo de estos grupos, ya que son fundamentales en el desarrollo del comportamiento humano. Este concepto se puede ver en muchos casos reales, donde se nota que las personas que provienen de familias y entornos sociales débiles tienden a estar más en riesgo de participar en actividades delictivas. El 80% de las personas acusadas por delitos asociados al crimen organizado son de 39 años o menos. Dentro de este grupo, el 31% tiene menos de 24 años y tiende a cometer crímenes como robo con violencia, asesinato a sueldo, posesión ilegal de armas, extorsión y homicidio. En el rango de edad de 25 a 39 años, los delitos más comunes son los relacionados con la informática y la pornografía infantil, que representan el 62%. Por ello es recomendable que las instituciones implementaran programas de apoyo familiar, educación emocional y acompañamiento psicológico para fortalecer estos vínculos y disminuir los riesgos.

Fuente:

Álvarez Culqui, E. S. (2025). Eficacia del Marco Normativo Contra el Crimen Organizado en el Perú. USS. https://repositorio.uss.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12802/13942/Alvarez%20Culqui%20Elias%20Silver.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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